UN ESTUDIO REALIZADO POR ANFACO-CECOPESCA INDICA QUE EL ATÚN CONTIENE HASTA 25 VECES MÁS ÁCIDOS GRASOS OMEGA-3 QUE LOS ALIMENTOS ENRIQUECIDOS.
El Centro Técnico Nacional de Conservación de Productos de la Pesca (CECOPESCA) de Vigo, dependiente de la Asociación Nacional de Fabricantes de Conservas de Pescados y Mariscos (ANFACO), ha desarrollado un estudio en el que se ha evaluado el contenido natural de ácidos grasos omega-3 presentes en el atún, así como sus niveles en otros alimentos funcionales, enriquecidos con este tipo de grasas. Según numerosos estudios científicos, ampliamente aceptados, los ácidos grasos omega-3 tienen diversos efectos positivos sobre la salud, entre los que destacan el fortalecimiento del sistema inmune, la prevención de enfermedades cardiovascualares, etc. Por esta razón, cada vez existe un mayor interés de los consumidores por productos que sean ricos en este tipo de componentes.
El estudio de ANFACO-CECOPESCA se ha llevado a cabo sobre muestras adquiridas en distintos establecimientos comerciales, tanto de atún como de otros productos alimenticios etiquetados con la denominación “con ácidos grasos omega-3” (leche, huevos, galletas, cereales, yogur, etc.), si bien en éstos últimos los ácidos grasos omega-3 han sido añadidos de manera artificial durante el proceso de elaboración.
Los resultados obtenidos indican que el atún presenta contenidos naturales de ácidos grasos omega-3 mucho más elevados que cualquiera de los alimentos enriquecidos artificialmente. De hecho, la cantidad de ácidos grasos omega-3 de la leche, huevos, y otros alimentos enriquecidos es entre 4 y 25 veces inferior al contenido de estos compuestos en el pescado azul, concretamente en el atún.
Otro hecho a destacar es que los ácidos grasos omega-3 de cadena larga (los llamados EPA y DHA), presentes en el pescado azul de forma natural, poseen efectos significativamente más beneficiosos para la salud humana que los que provienen de la soja, y éstos últimos son los que habitualmente se añaden a los alimentos enriquecidos con ácidos grasos omega-3. Por lo tanto, además de presentar un mayor contenido en estos componentes, los ácidos grasos omega-3 presentes en el atún resultan más beneficiosos para la salud del consumidor.
Así lo manifiestan la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), que corroboran que el aporte de ácidos grasos omega-3 de cadena larga, EPA y DHA, a través de la dieta reducen el riesgo de enfermedades cardiovasculares, el asma, el crecimiento de células cancerígenas, el riesgo de partos prematuros, mejoran la función pulmonar, previenen enfermedades mentales como el Alzheimer, y además están implicados en el correcto desarrollo del sistema nervioso, por lo que incluso la ingesta de EPA y DHA en mujeres embarazadas es de gran importancia para la adecuada evolución del feto.
En conclusión, frente a la creciente oferta de diversos productos enriquecidos, este estudio demuestra claramente que el consumo habitual de atún, en cualquier forma de preparación, es la mejor manera de aportar a nuestro organismo los ácidos grasos omega-3 necesarios para el correcto desarrollo de numerosas funciones corporales.